Volver a la oficina después de 9 años: un experimento inesperado
Tenía más de ocho años sin pisar una oficina como empleado formal de planta. Durante casi una década, mi terreno siempre fue el freelance o gestionar mis propios emprendimientos. Acepté esta posición con la idea de estar poco tiempo, usarlo como un apalancamiento estratégico y seguir mi camino. Sin embargo, apenas llevo una semana y el choque cultural me tomó por sorpresa.
La dinámica corporativa ha cambiado muchísimo desde la última vez que estuve de este lado. Hoy me encuentro con flexibilidad de horario para entrar y salir, y con compañeros de trabajo que al menos por ahora parecen totalmente sanos, lejos de la neurosis clínica que solía ser la norma en el trabajo de oficina.
Esta nueva realidad me tiene en una disyuntiva bastante grande: ¿continuar a ver qué pasa o retomar de lleno mis proyectos? Una parte de mi mente sugiere mantener mis emprendimientos en el tiempo libre, pero la experiencia me ha enseñado que intentar esa jugada casi nunca funciona.
Por ahora, elegí la curiosidad sobre la prisa: me quedaré un poco más para ver hacia dónde se mueve la balanza.